Gingivitis es la enfermedad bacteriana que provoca inflamación y sangrado de las encías, causada por los restos alimenticios que quedan atrapados entre los dientes y por una nula o deficiente higiene bucal. Es muy frecuente que su origen sea causado por el crecimiento de las muelas del juicio. Esta enfermedad se puede desarrollar después de tres días de no realizar la higiene oral (cepillado de dientes y lengua). Cuando esta enfermedad evoluciona a un estado crónico, provoca bolsas periodontales, movilidad dentaria, sangrado excesivo y espontáneo, y pérdida del hueso alveolar que sostiene a los dientes.

Existen varios tipos de gingivitis, todas con las mismas manifestaciones clínicas. Un tipo de gingivitis
especialmente destructiva es la denominada Gingivitis Ulcero Necrotizante Aguda (GUNA). En esta el paciente presenta un aliento putrefacto, un tejido gingival necrozado y hemorragias espontáneas severas.

 

La mejor prevención de esta enfermedad es una correcta higiene bucal, un cepillado por lo menos dos veces por día y deben ser limpiados con hilo dental. Una vez establecida la gingivitis tal vez sea necesario un tratamiento odontológico que corresponde a una eliminación de tártaro de las superficies cervicales de los órganos dentarios.